Fútbol colombiano – Nacional vs. Medellín

El domingo pasado, Clint me invitó a ir a ver a los dos equipos profesionales de fútbol de Medellín batallar en el Estadio con él y su amigo Jamie.
Ver un partido de fútbol en América Latina había estado en mi agenda desde que ideé mi viaje alrededor del mundo, y aunque imaginé que siempre sería en Brasil, sabía que el fútbol colombiano no decepcionaría.

Nos reunimos en la estación del metro cerca del estadio alrededor de las 2 p. m. Era un día hermoso, soleado (y caluroso).
Compramos tiquetes para la sección Oriental del estadio, que está en el medio, y lejos de la locura común en cualquiera de los extremos donde los aficionados de los equipos se sientan/paran.
El valor nominal de nuestros tiquetes era 18.000 pesos (unos 7 USD) y solo tuvimos que pagar 2.000 extra. Así que por 8 USD, aseguramos asientos en el centro del campo en la gradería inferior.
¡Los tiquetes más baratos en cualquiera de los extremos del estadio cuestan un poco menos de la mitad de eso!

Tiquetes en mano, nos alineamos en una fila de seguridad que parecía tardar una eternidad en pasar, a causa del número masivo de personas que descaradamente caminaban al frente de la fila y se colaban justo antes de la puerta.
Eventualmente, después de treinta minutos de esto, algunos de los policías montados a caballo se movieron a lo largo de los lados de la fila para mantener las cosas en movimiento (y justas).
Había una mezcla de gente – padres e hijos, adolescentes, adultos, y nosotros 3 extranjeros.

Una vez que fuimos todos demasiado minuciosamente requisados, encontramos la entrada para la sección Oriental, y esperamos en una segunda fila de movimiento más rápido. Fuimos requisados de nuevo, y se nos permitió entrar.
La primera parada en cualquier estadio en un nuevo país es la comida. Comí un perro caliente gigante cubierto de papas de paquete trituradas, seguido de un helado, mientras Clint fue por el pollo en palito.
Como en España, no se vende alcohol en el estadio a causa del potencial de violencia. Por supuesto eso no impide que la gente beba *antes* de entrar al estadio.

Era entrada general, y a diferencia de América, los asientos del nivel inferior son menos deseables, así que pudimos conseguir asientos centrales con una gran vista del campo y el estadio.
A nuestra izquierda, las graderías estaban llenas de gente en verde y blanco apoyando a Nacional. A nuestra derecha, las graderías estaban llenas de hinchas de Medellín vistiendo rojo y azul.
Los tambores sonaban de ambos lados, y un coro de cánticos y vítores reverberaba alrededor del estadio de 50.000 asientos.
Y además de estar impresionados por la escena de tal dedicación al equipo, teníamos vistas de las montañas en la distancia más allá del estadio.

El primer tiempo nos tuvo derritiéndonos bajo el sol, y aunque el nivel de habilidad parecía razonablemente mejor que a lo que estaba acostumbrado en la liga MLS de mi país, no se anotaron goles.
El sonido de los hinchas animando a sus equipos era abrumador. Estoy compartiendo un video para este artículo, sin embargo no le hace justicia a la experiencia.
Es casi el tipo de atmósfera que había esperado cuando fui al partido del FC Barcelona en enero.

El segundo tiempo tampoco vio goles, aunque el juego fue lo suficientemente emocionante para mantenernos interesados. Como ha sido el caso casi cada tarde este mes, empezó a llover.
Todos compramos ponchos baratos que funcionaron para mantenernos meramente húmedos en lugar de empapados una vez que las nubes se desataron por completo sobre nosotros.
El partido no estuvo sin sus problemas, aunque tuvieron más que ver con aficionados de Nacional peleando en las graderías superiores, que con cualquier problema en el campo.
Afortunadamente, todo eso estaba lejos de donde estábamos sentados.

Desglose de costos
8,00 USD – un tiquete de admisión general – centro del estadio
4,60 USD – viaje en metro al estadio y viaje en taxi de vuelta al apartamento
3,00 USD – perro caliente grande y helado en el estadio
1,40 USD – poncho desechable para la lluvia
17,00 USD – total